
De acuerdo con un informe presentado por el gobierno hondureño, se llegó a la conclusión que en el siniestro que dejó 360 muertos "se descarta que haya habido mano criminal o cortocircuito".
El incendio de la semana pasada en la cárcel de Comayagua, que provocó 360 muertos, fue “accidental”, de acuerdo con el informe preliminar divulgado por el gobierno de Honduras. “Lo preliminar es un accidente; se descarta que haya habido mano criminal o cortocircuito”, afirmó el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, al presentar el informe junto al fiscal general, Luis Rubí. Bonilla señaló que la “hipótesis probable” del siniestro es que se inició cuando uno de los colchones inflamables de los reclusos se quemó con un cigarrillo y desató el voraz incendio.
Los funcionarios dieron una conferencia de prensa tras haber recibido el informe preliminar elaborado por un equipo de técnicos enviados por el gobierno de Estados Unidos, reportaron el diario La Tribuna y la agencia de noticias DPA. El informe señala que tampoco se encontraron restos de combustibles ni de otros elementos inflamables en el área donde comenzó el fuego.
El incendio, ocurrido en la madrugada del miércoles pasado en el penal de Comayagua, a unos 100 kilómetros de Tegucigalpa, provocó la muerte inmediata de 357 reos y en los días siguientes fallecieron otros tres que habían sido internados con quemaduras graves. El último de ellos se reportó en la jornada de este martes.
Rubí indicó que ya se realizaron autopsias a más de 270 cuerpos y aseguró que en ninguno de ellos se hallaron pruebas de disparos, pese a que familiares de víctimas denunciaron que guardias dispararon contra los reclusos cuando éstos intentaban salir de las celdas.
En tanto, el presidente Porfirio Lobo manifestó su propósito de indultar al preso Marco Antonio Bonilla, alias El Chaparro, quien durante el incendio salvó la vida de más de un centenar de reclusos. “Yo pido un indulto para él”, dijo el mandatario durante la reunión de gabinete.
Por otra parte, el Cuerpo de Bomberos anunció que presentará esta semana el informe sobre el incendio que el sábado arrasó a cinco mercados populares ubicados en Comayagüela, en el centro de Tegucigalpa, que quemó la mercadería de unos 25.000 puesteros y causó pérdidas valuadas en alrededor de siete millones de dólares.
La investigación se encontraba avanzada en 70 por ciento y el proceso se agilizó gracias al aporte de los técnicos estadounidenses enviados para indagar las causas del incendio en la cárcel, afirmó el comandante general del Cuerpo de Bomberos, Jaime Silva. El funcionario reveló que entre las hipótesis que se manejan figuran tanto un cortocircuito como algún otro tipo de accidente y hasta la posibilidad de que haya sido intencional.
Al respecto, el fin de semana circularon versiones atribuidas a diversos puesteros, según las cuales el fuego se originó por la explosión de una garrafa de gas, por un cortocircuito o por la detonación de varias bombas molotov.
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